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lunes, 23 de mayo de 2016

Leila, la niña que tocó el bajo con Paul McCartney

Leila, la niña que tocó el bajo con Paul McCartney

 En su primera noche en La Plata, Paul McCartney desplegó todas sus armas para seducir al público argentino. Habló en español todo lo que pudo, bailó, tarareó nuestras canciones tribuneras y arengó a los 55 mil presentes a vivarlo toda la noche.

Sorprendido, McCartney le dijo, «pero no trajiste tu bajo». Ella insistió y cuando la producción le alcanzó el instrumento, Paul hizo un gesto de indecisión y ensayó una duda: "Bueno, esto puede ser interesante. No me lo vi venir", dijo, como si estuviera fuera de libreto. La niña se colgó el bajo y se dejó guiar por el Beatle para tocar «Get back», una canción que no estaba prevista en la lista de temas de este recital. Tocaron y cantaron compartiendo el micrófono y hubo ovación para ambos. Sin dudas, uno de los grandes momentos de la noche.


Según pudimos saber, fue la producción de Paul McCartney quien tomó la decisión de improvisar la subida al escenario de alguien del público. Eligieron a partir de los carteles. Leila y su mamá, Mariana, sostenían dos bien alto en las primeras filas que decían: "Sign my monkey" ("Firmá mi monito"), y "I want to play the bass with you" ("Quiero tocar el bajo con vos"). La frescura y el talento de la nena para cantar junto a una leyenda dejó boquiabierto hasta al propio Paul.
El Beatle volverá a presentarse el jueves en el marco de su gira One on One. Es su tercera vez en el país.

lunes, 2 de mayo de 2016

Linda McCartney

LINDA MCCARTNEY



Linda McCartney, nacida en la ciudad de Nueva York como Linda Louise Eastman, era la segunda de cuatro hijos, de padres judío-americanos. Tenía un hermano mayor, John (1939) y dos hermanas, Laura (1947) y Louise Jr.(1950). Ella creció en Scarsdale y se graduó en el Scarsdale High School en 1960.
Su padre era hijo de inmigrantes rusos judíos. Cambió su nombre Leopold Vail Epstein por el de Lee Eastman. Su madre, Louise Eastman Sara Lindner, heredó la fortuna de tiendas de Departamento Lindner, y murió en el accidente del Vuelo 1 de American Airlines en Queens, Nueva York, en 1962. Tras el accidente y fallecimiento de su madre, Linda detestó viajar en avión.
Su primer matrimonio fue con John Melvin Jr., a quien conoció en la Universidad de Arizona, mientras Linda estudiaba fotografía. Se casaron el 18 de junio de 1962, y su hija Heather nació el 31 de diciembre de 1962. Se divorciaron en junio de 1965.
Linda McCartney comenzó a trabajar como recepcionista para la revista Town & Country, y fue la única fotógrafa no oficial a bordo del yate SS Mar Panther, en el río Hudson, que fue autorizada a tomar fotografías de The Rolling Stones, durante la fiesta de promoción.
Fotografió a artistas como Aretha Franklin, Jimi Hendrix, Bob Dylan, Janis Joplin, Eric Clapton, Simon and Garfunkel, The Who, The Doors, y Neil Young
Fotografió a Eric Clapton para la revista Rolling Stone, convirtiéndose en la primera mujer en fotografiar al artista de la portada (11 de mayo de 1968). Ella y Paul también aparecieron en la portada de Rolling Stone el 31 de enero de 1974, convirtiéndola en la única persona que ha tomado una fotografía, que ha sido fotografiada, y que ha figurado en la portada de esa revista.
Sus fotografías fueron posteriormente exhibidas en más de 50 galerías internacionales, así como en el Victoria and Albert Museum de Londres. Además de una colección de fotografías llamado, Linda McCartney's Sixties: Portrait of an Era (Los sesenta de Linda McCartney: Retrato de una época), que se publicó en 1993, en el cuál se publicaron fotografías tomadas a artistas famosos, a su propia familia y amigos durante esa década.

martes, 8 de septiembre de 2015

The Beatles se ríen de  Hey Beatles


Espero que disfruten este compilado de reportajes. Donde cambié el sentido de lo que decian a algo mas gracioso y obviamente atacando a nuestra página. ja.. 

viernes, 28 de agosto de 2015

GEORGE HARRISON MURIO EN LA CASA DE PAUL MC CARTNEY 

 


George Harrison, en diciembre de 1980 , tras el asesinato de John Lennon , creyó que también le iban asesinar irremediablemente. Así que se encerró en su mansión de Friar Park .

Se gastó fortunas en seguridad en toda la enorme casa y jardines adyacentes. Incluso cambiaba de numero de teléfono cada semana e hizo que le diseñaran una serie de alarmas extravagantes. No contento todavía, contrató a sus hermanos Harry y Peter, como responsables de su seguridad.
Sin embargo, el 30 de diciembre de 1999, un loco llamado Michael Abram , de 36 años, se coló en Friar Park y le atacó con un cuchillo de cocina. Las heridas fueron bastante graves, mientras que Olivia, su mujer, gritaba y se sentía impotente. George recibió varias heridas en su pecho e ingresó en un hospital bastante consternado y deprimido.
Un año después, en el 2001, George Harrison creyó que había vencido su pasado cancer de pulmón . El guitarrista había sido un fumador empedernido , de tres cajetillas de tabaco rubio inglés cada día.
Pero en una revisión bimensual  , le detectaron que el cancer se la había traspasado nada menos que al cerebro, con dos tumores. Pocas semanas después, el guitarrista de los Beatles apenas podía andar unos pasos . Era la primavera del año 2001.
Los asistentes  médicos de George creyeron descubrir la tabla de salvación. El doctor Franco Cavalli había tenido bastante éxito a través de una metodología con el cobalto. George, entonces, le compró al millonario inglés Timothy Abegg , un hermoso palecete en Montagnola, con preciosas vistas al lago Lugano. También “milagrosamente” le dieron la residencia suiza, en agosto, tiempo record . George , que la mayoría de las veces, se movía gracias a una silla de ruedas, estaba encantado en su nueva mansión, llamada Collina D´Oro, donde no descuidó su pasión por la música y la jardinería.
Desgraciadamente, el tratamiento del oncólogo doctor Cavalli fracasó . Su hijo Dhani le ayudó , mientras tanto, a que terminara las últimas canciones de lo que sería su album póstumo, “Brainwashed” (“Lavado de cerebro”), un ataque muy agudo al sistema de la sociedad actual. Y, sobre todo, una impactante denuncia a la Iglesia Católica en “P2 Vatican Blues (Last Saturday Night)”.

domingo, 23 de agosto de 2015

Cuando Lennon fue malo y libre

 Un avión aterriza en el aeropuerto de Los Ángeles, en la tarde del 15 de septiembre de 1973. Uno de sus pasajeros es un deprimido John Lennon, acompañado por May Pang, secretaria personal y amante, 10 años más joven que él, de origen chino.

Lennon deja atrás, en Nueva York, su matrimonio roto tras cuatro años con la japonesa Yoko Ono. Desde febrero, había perdido la confianza en ella. El inicio de la fractura matrimonial parece que la provocó el propio John Lennon, que tuvo una larga aventura con una chica muy conocida en el hotel donde George McGovern, había perdido las elecciones a manos de de Richard Nixon, su viejo enemigo, en noviembre de 1972.
Comienza así lo que él mismo llamó "the lost weekend" ("el fín de semana perdido"), en obvio homenaje a la película de Billy Wilder protagonizada por Ray Milland. Un largo y tortuoso camino de año y medio hacia el mismísimo 'delirium tremens' de su propia vida.
Yoko Ono siempre comunicó a los periodistas que Lennon se iba de casa con su permiso y 'bendición', pero John la desmintió en varias ocasiones durante los siguientes 18 meses. Para John, en principio, fue una liberación absoluta. Al fin soltero y libre, cuando había estado casado desde los 20 años, preso de su popularidad y de sus matrimonios.

Pero Lennon tiene dos graves problemas al llegar a Los Ángeles. Carece de dinero y de casa. Sólo lleva un puñado de cientos de dólares, porque 'mamá' Yoko maneja todos sus asuntos económicos y para la Administración, el divorcio todavía no es oficial. Lo primero que hace John al llegar al sol californiano es pedirle a su abogado Harod Seider que interceda con Capitol Records para que le dé un adelanto de sus 'royalties' de 10.000 dólares. Mientras tanto, John y May duermen en el duplex del abogado. En esos días de falta de liquidez, John le vende a Ringo su casa en Tittenhurst, donde había vivido y grabado 'Imagine'.
Gracias al adelanto de la Capitol, John y May pueden instalase a comienzos de octubre en la mansión, en Bel Air, del gran Lou Adler, el productor de The Mamas and the Papas, Scott Mc Kenzie, etcétera. Andrew Oldham, el productor de los Rolling Stones, había mediado.
Pronto, John le toma el pulso a la siempre complicada Los Ángeles. Sobre todo, gracias al chófer Elliot Minz. Uno de los primeros objetivos de John es viajar a Las Vegas, porque quiere ver actuar a su ídolo, Fats Domino.
Pocos días después, después del 16 de octubre de 1973, John y May se entrevistan con Phil Spector en la famosa mansión de Pyrenees Castle, en Alhambra, donde Spector mataría a la camarera del House of Blues y donde había tenido como reclusa a su esposa Ronnie. De alguna manera, a otra escala, esa misma tortura la viviría John con Yoko Ono durante los últimos cinco años de su vida.
Phil Spector dice que estaría encantado de trabajar con Lennon en un proyecto que John llamaba 'Oldies but mouldies', temas de rock antiguos a los que había amado.
Phil Spector dice que se ocupará de todo. Warner Brothers le había dado un adelanto de 30.000 dólares para otro proyecto pero se lo piensa 'fumigar' todo en este nuevo intento musical de John.
Las sesiones se inician en la tercera semana del mes de octubre, en los viejos estudios de Charles Chaplin, comprados por Herb Alpert y convertidos en la sede de A&M Records. Las grabaciones son un absoluto y macabro fracaso. Phil siempre está borracho. Es un vulgar paranoico. Un día se presenta con bata de médico y una pistola. Con ella llega a amenazar a John el 24 de octubre. John le reta: "Dispara,dispárame, pero no me dejes sordo, por favor, que es de lo que vivo", mientras se tapa los oídos con las manos.
Las sesiones, con más de 13 músicos, acabaron prematuramente en el estudio A&M porque Spector derrama una botella de vodka sobre la mesa de grabación y la estropea. El propio Herb Alpert los expulsa por las malas del estudio. Toda la comitiva tuvo que refugiarse en Record Plant, donde continuará el caos y las bacanales de alcohol y drogas.
Paralelamente, a finales de octubre, John vuela precipitadamente a Nueva York y regresa a Los Ángeles, al día siguiente, tras arreglar unos papeles con Yoko. Se supone que los del divorcio.
A comienzos de noviembre, en medio de su paranoica niebla de drogas (sobre todo, cocaína), alcohol (mucho vodka) y confusión general, John le anuncia a May que se separa de ella y que debe regresar a Nueva York, de donde no debió salir. Deja la casa de Adler y se recluye, otra vez, en el apartamento de su abogado Harold Seider.

John está destrozado y se agarra a las llamadas a su ex-mujer, Cynthia, y al pequeño Julian. Manda una postal melodramática a Derek Taylor, el viejo jefe de prensa de los Beatles: "Estoy aquí, en 'Lost Assholes', [perdidamente gilipollas], sin motivo real. Yoko y yo estamos en el infierno, pero al menos sigo siendo famoso".
John Lennon graba sobre el 8 de diciembre 'Here we go again' con Phil Spector, que no se desprende de su revólver. Lennon se asusta y lo abandona. Le jura odio eterno. John llama, por fín, a Harry Nilsson y se refugia en casa de Cher. Luego, se van juntos a la mansión de Playboy y, al día siguiente, John le pide a May Pang que regrese de Nueva York, que la necesita desesperadamente.
A finales del mes de diciembre, después del cumpleaños de John, Mick Jagger aparece para consolarle. Como seguía trabajando en Record Plant, Lennon le produce a Mick la famosa 'To many cooks', grabado con un autentico supergrupo: Jim Keltner a la batería, Al Kooper, Jack Bruce y Jesse Ed Ddavis. Y, por supuesto, el gran amigo de juergas, Harry Nilsson. La canción es en realidad un juego pornográfico, al asociar la palabra 'cook' con 'cocks' ('penes'). Para festejar la grabación, Mick Jagger, Harry Nilsson, Ringo Starr y Keith Moon celebran el fín de año a lo grande. Así acaba el tumultuoso año 1973.
En los primero días del mes de enero de 1974, May Pang vuelve para tomar el poder en la vida de John. Llegan Julian y su ex-mujer Cynthia y se van todos juntos a Miami, a Dysnelandia. Durante esos días, Cynthia le dice que quiere tener otro hijo suyo. John esquiva la proposición y le dice que el médico le ha dicho que es estéril. May Pang es quien cuenta la anécdota.
Sobre el 12 de enero, John, May, Cynthia y Jim Keltner van al club Trobadour, en Santa Mónica Boulevard (en la actualidad, zona gay) para ver actuar a Anne Peebles. John bebe exageradamente. Llega a ponerse un tampón como corona en la cabeza. La camarera se niega a servirle más alcohol. John le dice que no sabe quién es él. La camarera dice que sí, "un gillipollas con un tampax en la cabeza". Parece que es misma noche, según Keltner, John le da una paliza a Pang en el apartamento del abogado. Huay incluso un informe de la polícia de Hollywood.
A mitad de enero, John y May vuelven a Nueva York. Yoko quiere firmar los papeles del divorcio. Lennon está acosado y tiene varios frentes legales. Su querella contra el mánager Allen Klein, el fin de los Beatles como sociedad y la querella de Levy, un editor que le ha llevado a los tribunales por plagio de 'Come together' (plagio de la canción de Chuck Berry 'You can't catch me', con la que tiene varias coincidencias en letra y música).
Increíblemente, unos días después, John y May se presentan en los apartamentos Dakota para felicitar a Yoko, que cumple 45 años. La visita sólo dura 10 minutos. Yoko está con David Spinozza, el guitarrista y líder de su grupo, su amante en los últimos tres años. Se dice que Yoko lo había colocado de 'espía' cuando Paul Mc Cartrney grabó en Nueva York su album 'Ram'.
El 20 de febrero de 1974, John y May regresan a Los Ángeles. Se encuentran con la noticia de que Phil Spector ha tenido un accidente de coche y que ha quedado convaleciente. En realidad, Spector no quiere devolver las cintas hasta que le paguen.
Tres días después, en una fiesta del fotógrafo Terry O'Neill, Elizabeth Taylor le presenta a John a un delgadísimo David Bowie, que atraviesa su época de 'Thin white duke', un momento de adicción a la cocaína como el de John. Bowie va rodar el filme 'El hombre que cayó a la tierra'.
Días después, el 12 de marzo, se produce el mayor escándalo del todo el perverso 'lost weekend'. Es otra vez escenario el Trobadour. John Lennon y Harry Nilsson acuden a ver al dúo de cómicos y músicos The Smothers Brothers. Se presentan en el club, absolutamente borrachos. Ingresan en el reservado VIP, donde están Paul Newman, Joanne Woodward e incluso la actriz porno Linda Lovelace, la de 'Garganta profunda'. Nilson y Lennon hablan a grito pelado, mascullan insultos y están al borde del coma etílico a base de brandy Alexander. Recriminan a los artistas. Les dicen que no tienen ni puta gracia, gritando. Los guardias de seguridad actúan y se llevan a John y Harry, en medio de empujones, puñetazos y codazos. Ambos acaban en la calle. Habían dado un espectáculo grotesco y habían quedado en ridículo como dos pobres borrachos impresentables. Al día siguiente, tratan de pedir perdón. Envián flores a una docena de personas, pero la publicidad ya había actuado negativamente. Habían salido en plena efervescencia alcóholica en todos los periódicos del mundo.
A finales de marzo, se produce otra escena caótica en el Hotel Beverly Wilshire. Harry y John están una vez más borrachos. Entonces, John se dirige a May y la quiere estrangular. Nilsson los separa. Todos son expulsados del hotel.
Un par de días más tarde, como John no puede seguir grabando porque Spector no aparece y no quiere devolver las cintas, deciden que John le produzca un disco a Harry. May Pang se encarga de alquilarles una casa en la playa, en Santa Mónica. Desde ese mismo momento, esa casa se convierte en un refugio de músicos, borrachos y drogadictos y un centro de la pura 'follie'. Acampan, sobre todo, Ring Starr, otro gran bebedor de brandy, y Keith Moon, el batería de los Who, el mayor borracho de todos los tiempos.
Nadie sabe cómo pueden grabar el álbum de Harry en aquellas sesiones en las que el alcohol es algo más que un líquido inflamable y la cocaína se convierte en un gran manto blanco. Al septimo día de grabación, el 28 de marzo, aparece Paul McCartney. John le pide que se una a la sesión. Paul se pone a la batería, con Linda en una especie de teclado, a su lado, mientras que Stevie Wonder, testigo de excepción, se coloca al piano eléctrico. John es el que canta y se forma una 'jam session', que dura algo más de media hora. Es una casi irreconocible versión de 'Lucille'. A la sesión se le llama 'A toot and snore'. Incluso se publica en CD. Será la última vez que John y Paul estén juntos en un estudio. Paul y Linda visitan al día siguiente la casa de Santa Mónica. Según May Pang, John y Paul se tratan como si no hubiera pasado nada, como dos viejos amigos. Paul toca en el piano de la casa. Keith Moon y Harry Nilsson lo acompañan cantando un 'medley' de algunos temas de los Beatles. Hay fotos de ello. Pero cuando Nilsson le ofrece "polvo de angel", Paul sale aterrorizado. No volverá a ver a John hasta años después. A Paul no le gusta nada el ambiente de alcohol y drogas que encontró en aquella casa de Santa Mónica, poseída por el más absoluto nihilismo.
John también se cansa de la casa. Mientras las sesiones del álbum 'Pussycats' de Nilsson prosiguen en Record Plant, May Pang alquila una nueva casa en Santa Mónica, una vivienda que perteneció al actor Peter Lawford. John le confiesa a May que no puede aguantar más a Nilsson, que va a llevarle a su propia liquidación como ser humano. Empieza a detestarlo, tras haber probado nuevamente la compañía de Paul como colega. Quiere terminar el álbum como sea. Hace un arreglo sensacional de 'Many rivers to cross' de Jimmy Cliff , que luego utilizará como fondo de su '9 dream' en el álbum 'Walls and bridges'. John quiere llevarse las sesiones a Nueva York. El día 27 de abril, John y Nilsson toman un avión hacia JFK. John le dice a May que se quede en Santa Mónica, cuidando de la nueva casa.
A primeros de mayo de 1974, John y Harry están instalados en el Hotel Pierre de Nueva York y solteros, otra vez. Graban en los Record Plant de Nueva York. May Pan ha obedecido y se ha quedado en Los Ángeles.
Pero la sesiones en Nueva York vuelven a resultar abominables. Un día, Paul Simon y Art Garfunkel ponen coros a una canción del álbum de Nilsson y son ridiculizados por John y Harry. Una vergüenza. Otro día aparece Mick Jagger y John vuelve a producirle otro tema, 'Please don't ever change'. Un tema que se ha perdido para siempre. Finalmente, el álbum 'Pussycat' está hecho. Harry Nilsson se ha fundido 30.000 dólares que le había adelantado la RCA.
John le pide a May que regrese y que busque un apartamento en Nueva York. No quiere volver a ver ni en pintura a Nilsson. John contacta con Capitol Records, que le concede otro préstamo y le da la buena noticia de que ha recuperado las cintas de Phil Spector. El productor las ha entregado después de que Capitol le pagara 90.000 dólares. Como en un secuestro. Un negocio lucrativo para Spector.
En junio de 1974, Lennon empieza a grabar las maquetas y canciones que formarían parte de su próximo nuevo album 'Walls and bridges'. Entre ellas, graba 'Goodnight to Vienna' para Ringo y 'What you got', la canción que daría pie al musical 'Oh, Calcutta', el primer espectáculo de Broadway en el que todos los actores aparescan desnudos por vez primera en un escenario teatral.
A comienzos del mes de junio de 1974, se da por iniciada la grabación del nuevo álbum, con músicos de sesión de Nueva York y con el pianista Nicky Hopkins. Elton John aparece por el estudio. Le dice que le gustaría grabar una de sus canciones. John le asegura que nadie se ha atrevido a hacer una versión de 'Lucy in the sky with diamonds' del 'Sgt. Peppers'. Elton le promete grabar una versión. A Elton le encanta una de las nuevas canciones de John. Exactamente, 'Whatever gets you through the night'. Elton se engancha y toca piano y organo e incluso canta en dúo con John. Elton le dice que acaban de grabar un número uno. Y le hace prometer a John que si, en efecto, es número uno, John tendrá que tocar con él en un concierto especial. John acepta a la apuesta. Era el lunes, 17 de junio de 1974.
John termina 'Walls and Bridges' y por fín tiene un nuevo apartamento en Nueva York, en el edificio Eddie Germano, en la calle 52, que, por supuesto, ha encontrado May Pang. El apartamento es pequeño. En los primeros días, Paul y Linda les visitan. Recuerdan viejos tiempos de los Beatles. Pero nunca se habla de una reunión de la banda.
El 24 de agosto, John y May vuelan de nuevo a Los Ángeles. Ayuda a Ringo en su nuevo álbum. Supervisa 'Goodnight Vienna' y realiza un arreglo a la guitarra que toca él mismo en 'Only you', que luego sería numero uno. Dos días después, viajan a las Rocky Mountains, a los estudios Caribou Ranch, donde Elton les espera, porque ha grabado 'Lucy in the sky with diamonds'. John toca la guitarra y canta con Elton.

La última bronca

Un buen día de septiembre, Mick Jagger se presenta con David Bowie y Todd Rundgren, en el apartamento de John y May, en los Germano. Tod había atacado despiadadamente a John por haber acabado con los Beatles. La reunión acaba en trifulca. Bowie y Jagger le piden perdón a John al día siguiente. El 23 de septiembre, John alcanza el numero uno con su canción con Elton, 'Whatever gets you through the night'. El 9 de octubre, John celebra su 34 cumpleaños con May y todos sus amigos, incluidos Jagger y Bowie, en un club de Nueva York. Parece un hombre feliz. Ha bajado de nivel de alcohol y polvo blanco. El 21 de octubre también acaba el álbum de Spector, al que llamaría 'Rock and roll'. Una semana después se hace la famosa foto de Bob Gruen, con el símbolo de la paz, con la estatua de la Libertad detrás y su camiseta de Nueva York.
El 24 de noviembre, Elton John aparece una vez más en escena y le pide que cumpla con su apuesta. John ensaya con Elton tres días. Y el 28 de noviembre, 20.000 personas en el Madison Square Garden se quedan anonadadas cuando Elton presenta a Lennon en directo. Ambos cantan 'Whetever gets you through tonight', 'Lucy in the sky with diamonds' y 'I saw her standing there', una canción que John presenta como compuesta por un extraño novio suyo llamado Paul. Tras el concierto, Yoko Ono, que había estado 'en plan buitre', busca a John desesperadamente. Para Yoko vuelve a ser un coto de caza privada. John vuelve a estar en la cumbre y quiere recuperarlo y encarcelarlo, otra vez, a los Dakota. Según May Peng, que está delante, John no le hace mucho caso a Yoko aquella noche. Estaba en su nube de gloria y popularidad.
El 14 de diciembre de 1974, John ha quedado con George Harrison en el hotel Plaza. El guitarrista de los Beatles, le pide a John que actúe con él en el Madison. John le dice que sí. Cuatro días después, John tiene que firmar un documento sobre la disolución total de la sociedad The Beatles. Acabar con los Beatles para siempre. En el último minuto, se niega firmar. No quiere acabar con los Beatles, con su grupo, el que había fundado. Sin éxito, intenta convencerle el suegro de Paul, Lee Eastman, el abogado que se ha ocupado de la disolución.
A finales de año, para escapar de sus responsabilidades, se lleva a Julian a Disneyworld, en Orlando, una vez más. Tras las vacaciones, incomprensiblemente, John, con Julian de la mano, acude a los Dakota para ver Yoko. A la vuelta, John toma la decisión de de firmar el documento de la disolución de los Beatles. ¿Se lo había aconsejado Yoko? ¿Le habían convencido finalmente? John dijo que era firmar la misma muerte de su pasado y comenzar un nuevo futuro nada claro. Pero fimó en el mismo despacho de Yoko en los Dakota. Los Beatles ya eran sólo un 'souvenir'.
El 16 de enero, Bowie llama a John y le pide que intervenga en su versión de 'Across the universe' en su nuevo álbum 'Young americans'. John se une a un 'riff' de Carlos Alomar y con Bowie componen en el mismo estudio 'Fame', el primer numero uno de Bowie en los Estados Unidos.
Yoko Ono le llama constantemente. John se resiste a verla. Hasta que a mitad del mes de febrero, parece que fue el día 14 de febrero, día de los enamorados, Johnn pica y acude a los Dakota, porque Yoko tiene un nuevo método que le puede quitar el hábito de los cigarrillos franceses Gauloises, que son los que consume John. Lennon pasa la noche en los Dakota. May llama a Yoko, preocupada porque John no llega a casa. Yoko le contesta que John no quería ponerse porque está muy cansado y prefiere dormir.
Tres días después, el 17 de febrero de 1975, John cita a May Pang en su dentista y allí le dice a May que Yoko le pide que vuelva a los Dakota y que Yoko sabe, no se sabe como, que todavía la quiere. John decide darle a May un empleo en Apple, pero en Londres, según el consejo de Yoko. En marzo, Yoko ya está embarazada de Sean Ono Lennon.
Es el final del 'lost weekend'. 18 meses repletos de vida, drogas, sexo y alcohol, pero también de creatividad, a veces genialidad, a veces irrealidad, pero siempre maravillosa. Todo, mientras que May Pang le proporciona o le ayuda en la búsqueda de esa libertad de creación.
A partir de ese mes de marzo, de 1975, Yoko Ono prácticamente secuestra a Lennon. Lo deja encerrado los cinco años siguientes en aquellas siniestras habitaciones del séptimo piso de los Dakota, los siniestros Dakota, donde Roman Polanski había rodado 'La semilla del diablo'. Yoko Ono lo mantiene como a un recluso, haciendo pan y cuidando a Sean Ono. Así hasta que John quiere volver al mundo de los vivos con un nuevo álbum. Entonces, le mataron. Y se funde con el 'the end'.

jueves, 20 de agosto de 2015

Michael Jackson le robó los Beatles a Paul McCartney


Cuando ni siquiera había pasado un año del asesinato de su amigo John Lennon, una fría mañana del 19 de noviembre de 1981, justo después de haber grabado con Michael Jackson, Paul McCartney, acompañado de un par de abogados del bufete de Lee Eastman, el padre de su mujer Linda, se presentó ante el antes todo poderoso Sir Lew Grade. Es el propio Paul el que le pidió, por favor, casi rogando, que le vendiera el catálogo de Nothern Songs. Es decir, la editorial cuyo contenido, entre otros derechos, incluía las famosas 251 canciones de los Beatles (no están dentro las últimas de George y Ringo).
Lew Grade dijo que no. Que sólo estaría dispuesto a aceptar la venta, si Paul comprase toda la ATV Music, toda la editorial, que incluyen algunos derechos televisivos. 40 millones de dólares por el paquete completo. Paul le pidió cinco minutos. Buscó un teléfono y llamó a Yoko desesperadamente. Le propuso que pusiera la mitad de esos 40 millones y así recuperara los derechos de las canciones de John. Yoko Ono, displicente, le contestó que no estaba "en absoluto interesada en los derechos de esas canciones". Paul volvió a la reunión y amenazó a Lew Grade. El 'tycoon' no se asistó. Dos días después, McCartney , con la intervención de los abogados de Yoko, interpuso una querella contra Grade y ATV Music Corporation por utilización irregular de las canciones de los Beatles.

Venderse al diablo

En origen, las canciones de Lennon y Mc Cartney se vendieron al diablo en febrero de 1963, cuando Brian Epstein,el torpe mánager de los Beatles en asuntos financieros, accedió a la petición de Dick James, un viejo músico retirado que vivía de chupar la sangre a los compositores con su editorial DJM. Epstein había perdido los nervios buscando editora para el segundo single de los chicos, 'Please please me'. Dick James formalizó la editorial Nothern Songs que adquiría todas las canciones de los Beatles que se escribieran desde la firma del contrato. Todas debían ser administradas por DJM. La condiciones eran leoninas, porque DJM Music se quedaba nada menos que con el 45% de los derechos que proporcionaban las canciones de los Beatles. El 55% era para los autores. En la actualidad, en casos tan grandes, las editoriales no se quedan ni el 10% de los derechos. La locura.
Vamos hacia adelante.El 2 de febrero de 1983, Michael Jackson llegó a Londres. El propio Paul lo recogió en el aeropuerto y lo instaló en su granja de Sussex. Iban a rodar el 'clip' de 'Say say say', tras el gran éxito de 'The girl is mine', grabado para el álbum de Michael, 'Thriller'.

Noche de dinero y traición

Durante una entrevista, 10 años más tarde, Linda contó la apasionante conversación entre Paul y Michael, en la cocina de la granja. Conversación histórica. Linda recordaría que fue durante la noche del martes 8 de febrero de 1983. Paul habló de dinero, su tema obsesivo. Le contó a Michael que el gran negocio estaba en comprar los derechos editoriales de las canciones de los grandes artistas. Le sacó una catálogo de MPL producciones, su propia editorial. Jackson se quedó estupefacto. Vio como McCartney se había apoderado de las canciones de Buddy Holly, de Carl Perkins y hasta las de canciones de Al Johnson, el hombre que cantó en la primer película hablada del cine. Sus dos últimas adquisiciones habían sido los dos primeros temas de los Beatles. Es decir, 'Love me do' y 'P. S. I love you', que no habían caído en el contrato de Nothern Songs. Canciones que todavía estaban firmadas como McCartney-Lennon. Eso lo cambió luego John.
Paul quiso decirle a Michael que, de esta manera, ayudaba a recordar las grandes canciones que amaba.Y, finalmente, Paul cometió el gran error de confesarle que buscaba ayuda para hacerse con el catálogo de las canciones de los Beatles. Y le contó sus tribulaciones con los abogados de ATV Music.
Al regresar a Neverland, Michael Jackson hizo caso al consejo de Paul. Para empezar, compró por un millón de dólares todo el catálogo de Sly and the Family Stone, uno de sus grandes ídolos. Además, se hizo con la editorial de los Soul Survivors y algunas canciones del gran Dion, que había producido el mismísmo Phil Spector.
Comprar a los Beatles
Pero el abogado de Michael, John Branca sabía que todos aquellos catálogos eran aperitivos para el tigre Jackson. Quería la caza mayor y el objetivo era el catálogo de los Beatles. Branca le puso por fín el cebo en septiembre de 1984, cuando los millones de 'Thriller' inundaban la multimillonaria cuenta de Michael. Michael estaba tan entusiasmado con la posibilidad, que incluso llegó a tener una reunión en Filadelfia con Branca, su mánager Frank Di Leo y más abogados, a pesar de que estaba en plena gira con sus hermanos. La gira 'Victory'.
Branca quiso ser sincero y le advirtió que la adquisición no iba a ser tan fácil, porque una empresa de capital riesgo llamada Holmes à Court, que ahora poseía los derechos de la canciones de los Beatles, era un durísimo hueso de roer. Lew Grade, por fín, habían vendido Nothern Songs, ATV music y todo lo demás a esa compañía de bucaneros. No quería saber nada. 

A Michael Jackson le daba igual. Hacía tiempo que había iniciado la gran traición a Paul McCartney. Branca, de cara a la prensa, definió la operación de compra del catalogo de los Beatles como un gesto de Michael hacia su amigo Paul, ya que este no tenía tanto dinero para completar la operación. Falso. Mentira piadosa
De todas formas, John Branca fue cauto con la adquisición. Gastó más un millon de dólares para certificar que lo que Michael compraba era realmente la editorial de las canciones de los Beatles, junto a las canciones de los Moody Blues, Kinks, Petula Clark y hasta de Donovan, el amigo de Paul, que había intervenido en la letra de 'Yellow submarine'.
Finalmente, el 20 de noviembre de 1984, justo un año después de su interesante conversación con Paul, Branca mandó por telex una oferta a Holmes à Court . Michael Jackson ofrecía una barbaridad. Tanto como 46 millones de dólares de aquella época.

El valor de los millones

Pero los buitres de Holmes à Court no dijeron que sí a la primera. Al primero que le informaron de la tácita oferta de Michael Jackson fue a Paul McCartney. El grito de rabia y desesperación se deduce que llegó hasta los oídos del propio Jackson. Después, Paul reconoció que no disponía de una cantidad así. La empresa siguió ofreciendo el catálogo de los Beatles a una poderosa compañía de Broadway, The Enterteinement. Incluso contactaron con Richard Branson de Virgin Records. Y hasta Yoko Ono llamó para interesarse por la oferta aunque declinó pujar.
Holmes à Court, a pesar de todo, retuvo el catálogo de los Beatles hasta 11 meses después. Mareó la perdiz otra vez con Paul y con el magnate de Nueva York, Samuel J. Lefrak.
Tampoco el abogado de Michael se quedó parado con el asunto. Mandó una serie de abogados a la oficina de Copyrights en Washington para certificar la legalidad de las cuatro mil canciones de ATV Music. Otro grupo de abogados viajaron a Londres a las propias oficinas de ATV, que todavía existían.
Para dar más emoción, en el mes de junio de 1985 llegó a oídos de Branca y Jackson que Holmes á Court le había ofrecido a Charles Koppelman y Marty Bandier, es decir, a The Enterteinemnt el dichosos catálogo, esta vez, por 50 millones de dólares. Y los de Broadway, dijeron que sí, que aceptaban pagar los 50 millones. Pero tras varios regateos, presiones y mentiras, Holmes à Court prefirió la oferta menor de Michael Jackson de 47 millones y medio de dólares, porque era en efectivo. Y la otra era compleja y con algunos prestamos interpuestos entre bancos.
En resumen, medio millón de páginas se contrastaron en el contrato final y oficial, firmado el 17 de agosto de 1985. La noticia causó sensacional mundial. McCartney se rindió abatido, conmocionado por la gran traición de su ex-amigo, al que no había visto desde aquella conversación en Sussex. Yoko Ono debió de esbozar la sonrisa del propio diablo.
Para celebrar el contrato, Michael Jackson le concedió una entrevista a Robert hilburn de 'Los Angeles Times', en su casa de Encino, la casa que le había comprado a sus padres. Michael le dijo a Hilburn que las canciones le parecían casi perfectas. Maravillosamente estructuradas y con esas preciosas melodías...

'Come together'

Michael incluso descubrió cuales eran sus canciones favoritas de los Beatles: 'Yesterday', 'Here, there and everywhere', 'Fool on the hill', 'Let it be', "Hey Jude", 'Elaonor Rigby' y 'Penny lane'. Es decir, todas las de Paul. Jackson tiraba con dardo. Era como una fría venganza a los intentos de boicotear la compra del catálogo por parte del propio Paul. Lo curioso del caso es que la única canción que grabó de todas las de los Beatles fue una canción de John Lennon, 'Come Together', del álbum 'Abbey Road'.
Paul McCartney calificó la compra por parte de Michael como de alta traición y una operación de "perro sarnoso". Llegó a decir: "Crees que alguien es tu amigo, y de repente, llega y te roba la misma alfombra en las que te sentabas con él".
No se hizo esperar el primer enfrentamiento entre ambos por la utilización de una canción de los Beatles. Jackson tenía que recuperar rápidamente el dinero invertido y aceptó medio millón de dólares para que Nike utilizara en uno de sus anuncios la canción de John ,'Revolution'. La sentencia tardó tres años, cuando Nike ya no utilizaba el tema.

En manos de Sony

Paul hizo un último intento con Michael. Apelando a su relación anterior, trató desesperadamente que, al menos, Michael no cobrara el 45% de los derechos de las canciones de los Beatles. Que se rebajara un 10%, dado el absoluto robo de los acuerdos de los derechos editoriales. Michael Jackson se negó.
Luego, la catástrofe. Michael empezó a entrar en grandes problemas financieros. Se gastaba todo e incluso lo que no podía. Entre los presupuestos faraónicos del día a día, destacaba la locura por Neverland, su palacio con zoo incluido. La propiedad le había costado 55 millones en total. Jackson era una máquina de gastar dinero. Luego, llegaron los 20 millones que tuvo que pagar a los padres del niño del que se supone que había abusado, más otros 30 millones que se gastó en la promoción del album doble 'History', con aquellas nueves estatuas gigantes al estilo soviético, como sí el fuera un Lenin cualquiera.
Como se podía esperar, dado el estado de sus cuentas, el 7 de noviembre de 1995, tan sólo 10 años después de haber comprado el catálogo, Michael Jackson no tuvo más remedio que venderle su querido catálogo de canciones de los Beatles a Sony Corporation, su propia compañía discográfica, por 95 millones de dólares. La única solución para evitar la bancarrota. Bueno, al menos obtenía casi 50 millones de plusvalías.
Tras la muerte de Michael Jackson, Paul Mc Cartney fue respetuoso con su memoria. Quizá porque el propio Michael le había dicho que en su testamento pondría que las canciones de los Beatles volverían a ser de los propios Beatles. Pero esa versión jamás ha sido contrastada. Es como un secreto que Michael se llevo a la tumba.
Las canciones siguen siendo propiedad de los japoneses. Una pesadilla asiática para Paul, porque además para deshonra del gran coleccionista de objetos de los Beatles que es, el único traje que le falta, el vestido de satén que los músicos exhibieron en la portada de 'Sgt. Peppers' lo tiene un millonario japonés. Y tampoco se lo quiere vender.
Paul siempre piensa que un hombre que no se alimenta de sus propios deseos, envejece pronto. Y Paul ,definitivamente, no quiere envejecer. Como a Mick, le desborda el amor por Peter Pan, el mismo tipo que tenía atrapado a Michael.